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El origen de la fiesta de las Fallas se remonta a la vieja tradición de los carpinteros de la región, que en vísperas de la fiesta de su patrón San José, quemaban frente a sus talleres, en las calles y plazas públicas, los trastos inservibles adjuntado con los artefactos de madera que empleaban para subir los candiles que les iluminaban mientras trabajaban en los meses de invierno. Por ese fundamento el día de la cremà (momento en el que arden los monumentos falleros) siempre coincide con el día 19, Festividad de San José.

En el siglo XVIII, las Fallas se reducían a piras de materiales combustibles que recibían el nombre de fallas y quemaban al anochecer de la víspera de San José. Estas fallas fueron evolucionando y cargándose de sentido crítico e irónico, mostrándose más que nada en los monumentos falleros situaciones que reproducían hechos sociales censurables.

En 1901, nuestro Ayuntamiento de Valencia, otorgó los primeros premios municipales a las superiores fallas. Este fue el comienzo de la unión entre el pueblo y el poder político, evolucionando con pasos agigantados esta fiesta habitual en número, composición y organización.

En 1929, se desarrolló el primer certamen de avisos para llevar a cabo promoción a la fiesta y en 1932 se instauró la Semana Fallera. Fue en estos años cuando las Fallas se convirtieron en la fiesta más grande de la Comunitat Valenciana, llegando hoy en dia a quemarse bastante más de setecientas fallas entre enormes y pequeñas, sólo en la localidad de Valencia.